¿Saben el día en que, inesperadamente, dejas de procrastinar y, cuando acabas, piensas 'pues no era para tanto'? Suele acabar siendo un día feliz cuando en realidad simplemente estás recuperando el tiempo perdido de manera vanal y cuando, además, hay un paso previo al meterse en faena: el de darse uno cuenta de que está solo.
Vamos llorando por los rincones por la cosa esta de la soledad, cuando, desde bien pequeños aprendemos a decir 'yo solita, yo solita'. Mis sobrinas de uno para dos y tres para cuatro lo hacen: la de uno para dos, estas Navidades se empeñaba, después de cenar, en ayudarme a llevar los cubiertos de la mesa del salón al fregadero de la cocina.
El fregadero de la cocina cae dos palmos por encima de su cabeza. Si ella estira los brazos, le llegan como mucho un palmo por debajo del fregadero. Pero 'yo solita', decía repitiendo el estribillo que mi hermana le va soltando cuando tiene que subir un escalón, cuando le pide que la coja en brazos y ella va cargada con las bolsas de la compra.
Y mi sobrina estiraba el brazo, estiraba el cuello también, hacía nyyyyy y yo lo hacía también para arrancarle un segundo después el tenedor de la mano, dejarlo sobre la encimera y ponerme a aplaudir al grito de ¡bieeeeen!
Y ella aplaudía también su momento de solo con tenedor y gran esfuerzo de puntillas, pero daba un par de palmas nada más y salía corriendo hacia el salón a por otro tenedor.
Y así hasta ocho.
Y luego las cucharas- Los cuchillos -que eran los de carne, que tienen punta- no.
Dieciséis viajes -los críos son inagotables- y acabó aplaudiendo toda la familia. Toda la familia diciendo ¡bieeeeen! porque María está cada vez más preparada, le falta solo crecer unos cuantos palmos, para estar sola y empezar a preocuparse porque está sola y empezar a procrastinar e invertir el orden del ritual: acabar un día teniendo todos los tenedores sucios encima de la mesa, sentarse en el sofá, leer un rato, fumarse un cigarro, ir a tomar una cerveza con un amigo que te ha dicho que está en el bar de abajo, volver a casa, ponerse el pijama, volver al sofá, leer un rato más, lavarse los dientes, llevar los tenedores al fregadero, fregarlos y dejarlos en el escurridor para, finalmente y solo finalmente, como conclusión y no como condición, soltar: Yo solita. Y no era para tanto. Bien.
dijous, 19 de gener del 2012
Mientras unos van y vienen por el pasillo, coquetean con la política, buscan espejos europeos o de ultramar, y se van a vivir a sitios de plazas enormes, con árboles asegurados por el Ajuntament, a ver si encuentran la ciudad que buscan, sin darse cuenta de que se han ido precisamente a donde la ciudad acaba y que esa ciudad que acaba es un quiero y no puedo que no será nunca y no solo no existe sino que se la han inventado..., va Javier y escribe el libro de Barcelona.
Ayer Tina Gil le decía a Isabel Andújar: los Einstürzende Neubauten son unos tíos alemanes que cogían un martillo se ponían a dar golpes en un bidón y te grababan un disco. E Isabel Andújar pasaba del disco, se quedaba con lo del martillo y, después de hacer un chiste con la hoz, contestaba: Yo toco la zambomba y mis nietos, tantos juguetes que tienen, son felices chocando dos tapas de cacerola
Paseos con mi madre es la memoria en futuro -porque tiempo es lo último que tiene la memoria- del chocar constante de las tapas de cacerola.
Yo ayer estuve hablando un rato con Tina Gil e Isabel Andújar, dos de las zambombas que más y mejor ruido hacen en el libro de Javier.
Tener suerte en la vida era esto. He dormido planchada.
Ayer Tina Gil le decía a Isabel Andújar: los Einstürzende Neubauten son unos tíos alemanes que cogían un martillo se ponían a dar golpes en un bidón y te grababan un disco. E Isabel Andújar pasaba del disco, se quedaba con lo del martillo y, después de hacer un chiste con la hoz, contestaba: Yo toco la zambomba y mis nietos, tantos juguetes que tienen, son felices chocando dos tapas de cacerola
Paseos con mi madre es la memoria en futuro -porque tiempo es lo último que tiene la memoria- del chocar constante de las tapas de cacerola.
Yo ayer estuve hablando un rato con Tina Gil e Isabel Andújar, dos de las zambombas que más y mejor ruido hacen en el libro de Javier.
Tener suerte en la vida era esto. He dormido planchada.
dimarts, 17 de gener del 2012
Esto es como broma, ¿no?
Dos empresas piden voluntarios para trabajar para ellos 'de gratis', que es lo que hacen los voluntarios.
Pero a ver, ¿qué pasa aquí? ¿Qué son estas pobrecitas empresas de telecomunciaciones? ¿Entidades sin ánimo de lucro que han venido para salvarnos a nosotros, pobrecitos catalanoparlantes, de no tener a nadie, persona o cosa, que nos hable en nuestro idioma?
He recuperado la sensación que tuve aquel año que hice de voluntaria por la lengua, que quedaba con mi catalanoberri asignada en la Ovella Negra del Raval, una hora a la semana y las birras nos las pagábamos nosotras. Me pasé el año pensando 'manda huevos que haya tenido que venir yo desde Pamplona a salvar el idioma hablando un ratito cada jueves de lo lejos que está Soria con esta otra señora que acaba de llegar de allá'. Pero ya ven, yo era joven y eixerida y me hacía ilu sentirme un poco parte del plan, me hacía sentir que había entrado un paso más allá de la habitación de invitados, por la que Pérez Andújar dice que pasamos todos los que venimos de fuera. Pero ¿volver a estas alturas -en las que se va diciendo por ahí que no tenemos el aeropuerto más importante de Europa porque no nos dejan, que, si nos dejaran, seríamos algo así como una especie de potencia mundial, que, ahora que nos dejan, vamos a hablar en català en el Parlament Europeu-, volver a estas alturas, digo, a los tiempos de la ikastola en la bajera de la Rotxa pero peor, engañándonos a nostros mismos a golpe de 'yo, por mi Catalunya en català, mato' sabiendo que en realidad lo estamos haciendo en beneficio de dos compañías de teléfono? Vamos, hombre: ¿no hay traductores y locutores profesionales en tot l'Estat? A mi no em donis 'té dos missatges nous' grabado con la alegría ilusa de quien se piensa que le está haciendo un servicio a la Patria; dame un 'el mòbil està apagat o fora de cobertura' de alguien que se está ganando la vida y cobrando a fin de mes.
Hace unos días, en el mismo Ara, Eva Piquer alertaba (y muy bien alertado) de la desaparición del periodismo como oficio por la tendencia esta fantástica y tan de moda ahora a no pagar a quien escribe con la excusa de 'te harás un nombre, ¿te parece poca renumeración?'. Pasa lo mismo con diseñadores, ilutradores y artistas de todo pelo. ¿No hay gente haciendo negocio detrás de todo arte? ¿No hay un comprador potencial detrás de todo smartphone en catalán? Pues que paguen, que se dejen de voluntarios.
Joder, y aquí estoy yo siendo otra vez más papista que el Papa. Manda huevos que haya tenido que venir desde Pamplona para esto.
Dos empresas piden voluntarios para trabajar para ellos 'de gratis', que es lo que hacen los voluntarios.
Pero a ver, ¿qué pasa aquí? ¿Qué son estas pobrecitas empresas de telecomunciaciones? ¿Entidades sin ánimo de lucro que han venido para salvarnos a nosotros, pobrecitos catalanoparlantes, de no tener a nadie, persona o cosa, que nos hable en nuestro idioma?
He recuperado la sensación que tuve aquel año que hice de voluntaria por la lengua, que quedaba con mi catalanoberri asignada en la Ovella Negra del Raval, una hora a la semana y las birras nos las pagábamos nosotras. Me pasé el año pensando 'manda huevos que haya tenido que venir yo desde Pamplona a salvar el idioma hablando un ratito cada jueves de lo lejos que está Soria con esta otra señora que acaba de llegar de allá'. Pero ya ven, yo era joven y eixerida y me hacía ilu sentirme un poco parte del plan, me hacía sentir que había entrado un paso más allá de la habitación de invitados, por la que Pérez Andújar dice que pasamos todos los que venimos de fuera. Pero ¿volver a estas alturas -en las que se va diciendo por ahí que no tenemos el aeropuerto más importante de Europa porque no nos dejan, que, si nos dejaran, seríamos algo así como una especie de potencia mundial, que, ahora que nos dejan, vamos a hablar en català en el Parlament Europeu-, volver a estas alturas, digo, a los tiempos de la ikastola en la bajera de la Rotxa pero peor, engañándonos a nostros mismos a golpe de 'yo, por mi Catalunya en català, mato' sabiendo que en realidad lo estamos haciendo en beneficio de dos compañías de teléfono? Vamos, hombre: ¿no hay traductores y locutores profesionales en tot l'Estat? A mi no em donis 'té dos missatges nous' grabado con la alegría ilusa de quien se piensa que le está haciendo un servicio a la Patria; dame un 'el mòbil està apagat o fora de cobertura' de alguien que se está ganando la vida y cobrando a fin de mes.
Hace unos días, en el mismo Ara, Eva Piquer alertaba (y muy bien alertado) de la desaparición del periodismo como oficio por la tendencia esta fantástica y tan de moda ahora a no pagar a quien escribe con la excusa de 'te harás un nombre, ¿te parece poca renumeración?'. Pasa lo mismo con diseñadores, ilutradores y artistas de todo pelo. ¿No hay gente haciendo negocio detrás de todo arte? ¿No hay un comprador potencial detrás de todo smartphone en catalán? Pues que paguen, que se dejen de voluntarios.
Joder, y aquí estoy yo siendo otra vez más papista que el Papa. Manda huevos que haya tenido que venir desde Pamplona para esto.
dilluns, 16 de gener del 2012
diumenge, 15 de gener del 2012
Joel Joan: "Si el Madrid decidís el pressupost del Barça, seria a Tercera Regional, com el país".
Y meten esta foto para ilustrar el artículo:
Y dicen que además habla de la Acadèmia de Cinema Català, de la independencia, de la televisión actual y de las redes sociales. En realidad habla solo de sí mismo, aunque disimula. Por ejemplo: suelta perlas como esta:
"És el primer projecte que no faig per a benefici propi, és una feina que fas per a uns altres, i això ho necessitava." ("Es el primer proyecto que no hago en beneficio propio y eso, yo lo necesitaba", ¿ven?).
Miren, yo no conozco a Joel Joan, pero un día lo tuve delante en un restaurante: yo intentaba mirar a mi acompañante, que me estaba hablando, pero él estaba justo detrás de él y gesticulaba tanto con el tenedor en la mano, que no podía quitarle los ojos de encima. A la cuarta vez que mi pareja me preguntó ¿me estás escuchando?, no pude disimular más y le dije: es que tienes detrás a Joel Joan mode histriónico: ON, y si yo, como tú tan amorosamente me dices, soy luz, él y está siendo mi agujero negro.
Nos dio la cena.
No sé si es cosa de actores o qué pero yo una vez tuve un novio que lo era y que siempre parecía más concentrado en poner cara de concentración que en lo que yo decía. A veces, cuando acababa de hablar (yo) me tenía que contener las ganas de aplaudirle apasionadamente por su gran interpretación, ahí, con el ceño fruncido, los deditos acariciándose la barbilla y diciendo uhum, uhum, uhum, por la nariz todo el rato. Yo sabía que no había escuchado ni una sola palabra de las que habían salido por mi boca, pero, muy en mi papel de señora tipo Sostres, no me enfadaba nunca, porque él era así y yo lo respetaba en su actoralidad.
Lo dejamos un día, poco después de que, una madrugada, yo me despertara con un dolor de barriga insoportable y él insistiera en seguir con su interpretación de 'estoy profundamente dormido' en vez de hacerme el favor de ir a buscar una farmacia de guardia. De hecho me dejó él porque vio que si no era capaz de ir a buscarme unas aspirinas, debía de ser porque la relación no iba bien. Ya saben: no es que yo sea egoísta, es que algo falla entre nosotros. Y tal.
La gente se pierde en sí misma. Se pierde en sí misma y no solo ya no vuelve sino que piensan 'que me sigan los buenos' y los que no los seguimos, es que no lo somos.
Se me ha ido la olla. Lo que quiero decir es que siempre tengo la impresión de que Joel Joan, más que estar pendiente de lo que pasa con Catalunya, de lo que pasa con el cine en català y de lo que pasa con la televisión actual, está pendiente de hacer la croqueta en un sofá negro justo en el momento en el que le van a hacer la foto.
Si el medio (el medium) es parte del mensaje, el mensaje de Joel Joan es resultón pero pierde peso a cada giro de cabeza, a cada caída de ojos, a cada manotazo en el aire, a cada croqueta espontaneísima, vividísima, intepretadísima, estudiadísima y de perfectísima ejecución que nos regala.
Y meten esta foto para ilustrar el artículo:
Y dicen que además habla de la Acadèmia de Cinema Català, de la independencia, de la televisión actual y de las redes sociales. En realidad habla solo de sí mismo, aunque disimula. Por ejemplo: suelta perlas como esta:
"És el primer projecte que no faig per a benefici propi, és una feina que fas per a uns altres, i això ho necessitava." ("Es el primer proyecto que no hago en beneficio propio y eso, yo lo necesitaba", ¿ven?).
Miren, yo no conozco a Joel Joan, pero un día lo tuve delante en un restaurante: yo intentaba mirar a mi acompañante, que me estaba hablando, pero él estaba justo detrás de él y gesticulaba tanto con el tenedor en la mano, que no podía quitarle los ojos de encima. A la cuarta vez que mi pareja me preguntó ¿me estás escuchando?, no pude disimular más y le dije: es que tienes detrás a Joel Joan mode histriónico: ON, y si yo, como tú tan amorosamente me dices, soy luz, él y está siendo mi agujero negro.
Nos dio la cena.
No sé si es cosa de actores o qué pero yo una vez tuve un novio que lo era y que siempre parecía más concentrado en poner cara de concentración que en lo que yo decía. A veces, cuando acababa de hablar (yo) me tenía que contener las ganas de aplaudirle apasionadamente por su gran interpretación, ahí, con el ceño fruncido, los deditos acariciándose la barbilla y diciendo uhum, uhum, uhum, por la nariz todo el rato. Yo sabía que no había escuchado ni una sola palabra de las que habían salido por mi boca, pero, muy en mi papel de señora tipo Sostres, no me enfadaba nunca, porque él era así y yo lo respetaba en su actoralidad.
Lo dejamos un día, poco después de que, una madrugada, yo me despertara con un dolor de barriga insoportable y él insistiera en seguir con su interpretación de 'estoy profundamente dormido' en vez de hacerme el favor de ir a buscar una farmacia de guardia. De hecho me dejó él porque vio que si no era capaz de ir a buscarme unas aspirinas, debía de ser porque la relación no iba bien. Ya saben: no es que yo sea egoísta, es que algo falla entre nosotros. Y tal.
La gente se pierde en sí misma. Se pierde en sí misma y no solo ya no vuelve sino que piensan 'que me sigan los buenos' y los que no los seguimos, es que no lo somos.
Se me ha ido la olla. Lo que quiero decir es que siempre tengo la impresión de que Joel Joan, más que estar pendiente de lo que pasa con Catalunya, de lo que pasa con el cine en català y de lo que pasa con la televisión actual, está pendiente de hacer la croqueta en un sofá negro justo en el momento en el que le van a hacer la foto.
Si el medio (el medium) es parte del mensaje, el mensaje de Joel Joan es resultón pero pierde peso a cada giro de cabeza, a cada caída de ojos, a cada manotazo en el aire, a cada croqueta espontaneísima, vividísima, intepretadísima, estudiadísima y de perfectísima ejecución que nos regala.
dissabte, 14 de gener del 2012
Una sabe que la cosa está funcionando cuando lee la última entrada del Sostres, piensa vaya gilipollas y, ese día, no llega tarde a trabajar por quedarse en casa escribiendo una entrada en el blog explicando cómo y cuánto de gilipollas es Sostres por pensar eso que piensa.
Creo que estoy consiguiendo dejar de creerme Juana de Arco.
(Martí, no te pongo link trampa hoy. Profilaxis).
Creo que estoy consiguiendo dejar de creerme Juana de Arco.
(Martí, no te pongo link trampa hoy. Profilaxis).
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