diumenge, 27 de novembre del 2011

La cosa no va bien si yo quedo con mi hermana, a quien no veo desde hace meses, y en vez de hablar de su embarazo, de mis sobrinas, de mi madre, de los amigos y de todo y nada, nos pasamos un par de horas hablando de su sueldo, de quirófanos cerrados, de recortes en hospitales y de gente de mala leche.

No. No va bien.

Me contaba que desde siempre, a ella le suben todos los días a la consulta guantes de látex hipoalergénicos, que ella está harta de decirles que no tiene alergia a nada, que le traigan de los normales, que cuestan diez veces menos, y que le responden que los normales se han acabado. Y me explicaba que la Pajín se ha pegado los últimos años aprobando medicamentos de a más de 600 euros que ella tiene prohibido recetar, por la crisis, que receta los más baratos porque luego le hacen revisiones para ver qué ha recetado y qué no, pero que la gente busca en internet y habla con los vecinos y luego le vienen reclamando, que a ver por qué no les receta lo mejor y que a su vecino sí que le han recetado esto y esto otro.

Que lo primero que han hecho ha sido cerrar quirófanos, que a su suegro, que es cirujano en Sant Pau, en Barcelona, por ejemplo, le han dicho que este puente de la Constitución tiene que ir a trabajar pero que los quirófanos van a estar cerrados. Entonces entra en la conversación mi cuñado, que también es médico, para decir: cerrar quirófanos y recortar sueldos. Por lo visto, explica, en el periódico ha salido que un médico cobra 3.000 euros. Está que trina. Dice que su sueldo base es de 1.200 y que luego tiene los complementos, que se consiguen a base de recibir pacientes fuera del horario establecido por contrato, que son los que le ayudan a redondear el sueldo y que son lo que ahora les están recortando, como a su padre cuando no le dejan operar durante un puente, pero que la gente se queda con lo de los 3.000 euros y que les parece lógico que les recorten, claro.

No es normal que nos pasemos dos horas hablando de eso y que luego se despierte mi sobrina, que lleva todo el rato dormida en la silleta, y se enfade conmigo, que hace meses que no la he visto, porque medio dormida, me ha tendido los brazos para que la cogiera pensando que yo era mi hermana, yo la he cogido, ella se ha dado cuenta de que no era su mami, y me ha dicho ¡fea! ¡fea! ¡fea! y se ha ido con mi hermana, que en ese momento concluía que han recortado por donde les ha parecido que más repercusión iba a tener la cosa, para que la gente viera que están haciendo algo, cuando lo que tenían que haber hecho era preguntarles a ellos desde el principio por dónde tenían que recortar para que la cosa, de verdad, supusiera un ahorro para el gasto público. Porque ella no es alérgica a nada y lleva años gastando diez veces más de lo que hacía falta gastar en guantes en contra de su voluntad.

Ahora, además, hablan de quitar en los vuelos el descuento de residentes en Mallorca, así que vete a saber cada cuánto voy a tener la oportunidad de que mi hermana me explique en vivo si sigue no siendo alérgica a nada y de ver cómo mi sobrina se retracta de haberme llamado fea tres veces cuando por fin se da cuenta de que las dos llevamos coletas con las que hacernos cosquillas la una a la otra en estas caras, la mía ya no tan fea y la suya llena de chocolate del helado que me acaba de robar.

La cosa no va nada bien.

dissabte, 26 de novembre del 2011

Hace cuatro días entré en una tienda de Telefónica a pedir que me dieran un móvil nuevo, el que me regalaran, era igual, con el que poder navegar por internet y mirar todo el rato el Twitter mientras dan por la tele los resultados de las elecciones, por ejemplo (o sea, que me tiene que durar dos años como mínimo y ya veremos si para entonces queda tele para ver resultados de elecciones). Y me lo dieron.

Hace cinco días me puse a hacer una funda de ganchillo para el móvil en cuestión.

Hacía mucho que no hacía ganchillo. La primera tarde, me pasé casi dos horas pensando, mientras hacía pasar la lana por aritos y aritos de la misma lana, que no podía entender por qué hacía tanto que no hacía ganchillo, con lo bien que me sentaba tener la cabeza medio pensando en el punto que viene después del anterior y un poco también en temas de la candente realidad del momento pero en slow motion: pensarlos al mismo ritmo que el ganchillo pasa por el aro, uno tras otro, despacito y de repente stop para pensar que te has saltado un punto y pensar solo en eso durante un momento para luego volver a pensar en otro tema de candente realidad. Y de fondo todo el rato el no sé por qué he estado tanto tiempo sin hacer esto, así, en bucle.

La segunda tarde llamé por teléfono a un amigo para quedar con él aquella noche. Me dijo que no podía. Me jodió bastante porque a mí me apetecía mucho quedar con él y él, en cambio, me puso una excusa un poco idiota para no quedar. Me puse a seguir con la funda pero de repente esto del ganchillo tenía una cosa como de plan B a millas de guayedad del plan A. De repente era una cosa frustrante estar ahí tirando del hilo, avanzando tan despacio, pensando joder qué excusa más tonta me ha dado, parándome a ratos para pensar en el punto que me había saltado y volver luego a pensar en aquella excusa y, de paso, en todas las excusas tontas que me habían puesto en toda la vida para no quedar contigo. Solo estuve haciendo ganchillo media hora, esa tarde.

La tercera tarde ya tenía el móvil. Llamó una amiga y la invité a merendar. No hice nada de ganchillo esa tarde en la que el hacer ganchillo pasó a ser una obligación: tenía el móvil, al día siguiente tendría que meterlo en el bolso, con esa pantalla enoooorme y perfecta, sin un rasguño, junto a llaves, bolis y demás objetos rayadores de pantallas de móviles nuevos. Y yo con la funda sin terminar.

La cuarta tarde llegué a casa con el móvil en el bolsillo del abrigo, donde había estado metido todo el día él solo, sin ningún otro objeto chocando contra él y con la pantalla mirando hacia adentro para, al meter la mano, no dejar todos los dedazos marcados en ese cristal tan pulido y tan de fondo negro. Lo que sí que llevaba en el bolso era el libro nuevo de Dovlatov, que me puse a leer en cuanto llegué a casa. Hacer ganchillo fue aquella tarde una cosa que haría si me daba la gana hacer y que no hice porque me daba más la gana leer a Dovlatov: como el móvil iba bien en su bolsillo, hacer la funda ya no era una obligación.

Hoy es la quinta tarde. Mi hermana me ha dicho que me llamará cuando acabe de comer en casa de su suegra. No me ha dicho la hora exacta. Me queda muy poco para acabar la funda y he decidido hacerlo antes de que llame mi hermana. Hacer ganchillo se es hoy en una tarea contrarreloj, una especie de apuesta conmigo misma: a que la acabo antes de que llame. No la voy a acabar porque ya son las seis y pico y me he parado para escribir este post en el que hay un montón de cosas que son mentira, como en todos los post, y un montón de cosas que son verdad.

Que estoy haciendo una funda de ganchillo es verdad, por ejemplo, que tengo móvil nuevo desde hace cuatro días, no.

divendres, 25 de novembre del 2011

Recuerdo que en Sant Joan Despí, cuando nos dijeron que iban a hacer un canal de deportes separado del 33, que quedaría dedicado a la cultura, ejem, a lo que allí se entiende por cultura, todos pensamos: yuju, no más esperar sine hora a que acabe el partido de basket para que empiece el nuestro, el de los libros. También recuerdo que eso abría la puerta a coincidir con el partido de basket, en otro canal, de pleno y que eso quería decir que solo nos estarían viendo como mucho los fieles muy fieles que tenían más de una tele en casa (si no, ganaba el basket, claro) pero que, como mínimo, no estarían mirándonos cabreados y/o muertos de sueño porque se había hecho la hora indecente que se hacía cuando íbamos después del basket.

La cosa es que, estuvieran mirando el basket o estuvieran mirando el programa de libros, la gente que miraba, miraba y escuchaba un canal en catalán.

No digo que no haga falta una reestructuración de tv3 pero ¿eliminando canales? Gimme a break (dóna'm un fre), Artur Mas, nacionalista, independentista según los gritos de sus acòlits de l'altre dia al Majestic, anda.


Va Zulma Reyo, pedagoga de la feminidad (pe-da-go-ga-de-la-fe-mi-ni-dad, sí) y suelta en la contra de hoy de LaVanguardia que el peor enemigo de una mujer es otra mujer; pero que se acabará abriendo paso la mujer interior, la esencia femenina, su modo de percibir el mundo; que las mujeres somos receptáculo, cáliz, vaso, somos hueco, un vacío; y que la mujer interior, se sabe madre de toda la creación, mira a todos como hijos.

Yo voy leyendo todo esto y voy cagándome en el gilipollas que reparte las becas de investigación. Luego llego a la parte en que Zulma Reyo contrapone este tipo de mujer vacía que tiene que aceptarse hueca, a ese otro tipo de mujer que me saca tanto de mis casillas, la que utiliza el sexo para conseguir lo que quiere, y dejo de pensar en el de las becas porque me he metido la cucharilla del café en el ojo y me he atragantado.

A mí, que una señora me diga que las mujeres utilizamos el sexo para conseguir lo que queremos/necesitamos, me suena igual que si un compañero de plantación me hubiera dicho hace 80 años que esto del algodón es nuestra naturaleza, nigga, y que utilicémoslo para conseguir que nos den un sitio para dormir esta noche, brotha.

Y que una señora me diga que somos vasija hueca en la que ir adoptando y amando a gente, cosas y animales, pues primero me toca mucho las pelotas también, por aquello del ser uno con la madregaia y su abuela, que es la madre que la parió; luego lo acabo achacando a que esta señora se ha fumado muchos porros, lo que me lleva de nuevo a volverme a cagar en el gilipollas de las becas.

Es un círculo vicioso que me aboca a la mala leche, esto de los estudios fundados o no sobre la feminidad. Porque, a ver, ¿qué lógica tiene utilizar el sexo para conseguir lo que uno quiere?, a no ser que lo que quiera sea: a) orgasmos, si lo hace por afición, b) dinero, si lo hace por profesión o c) una buena venérea, si lo hace por autolesión. Además, es que no tiene sentido: ¿qué tipo de valor añadido tiene ser mujer y aprovecharse del género cuando el mundo está lleno de mujeres? -que si fuéramos contadas, pues ya sería otra cosa-, o ¿cómo va una a aprovecharse del servicio sexual, entendido como servicio con amor exclusivo como contraprestación, si hoy día el género hombre tiene acceso al servicio sexual de cualquiera y no únicamente al de su señora esposa?

En cuanto a lo de aceptar nuestro vacío y convertirlo en una especie de centro de acogida para huerfanitos del amor de todo el mundo: yo amo a quien me sale amar, ni siquiera me lo planteo, me sale: les cojo cariño a los seres más insospechados: me hace ilusión verlos, me siento bien en su compañía y les daría abrazos todo el rato, pero ¿amor de madre? No gracias. ¿No tener la posibilidad de mandarlos a la mierda y decir ahí te quedas, guapo, guapa, esto no te lo aguanto? Mmm… tampoco.

No sé, debe de ser que tengo la feminidad amordazada, como dice Zulma Reyo al principio de la entrevista: que tengo aún pendiente el aceptar los principios de la feminidad que llevo dentro. 

Ay, ya me he vuelto a cagar en el de las becas.

dijous, 24 de novembre del 2011

Sesiones inventadas #2

Cuando entro y Mar me pregunta ¿qué tal? nunca sé si es un saludo como otro cualquiera o si ya está trabajando.

-¿Qué tal?
-Bien.
-¿Sí?
-Sí, bien,
-...
-Ahora me he metido en un lío y estoy bloqueada.
-¿Qué lío?
-De trabajo. Me han encargado una cosa que no sé si sé hacer, pero les he dicho que sí y, claro, ahora esperan que la haga.
-¿Por qué piensas que no puedes hacerla?
-Porque no la he hecho nunca.
-¿Y por qué te la han encargado?
-Porque ellos creen que sí, porque conozco a gente, tengo amigos, no sé... pasaba por ahí. Mira, cuando este verano me quedé sin trabajo, decidí motármelo por mi cuenta. Tenía algo de pasta ahorrada, calculé los meses que podía ir tirando de eso y pensé que intentaría buscarme trabajillos para alargar el tiempo que podía estar sin buscarme otro curro de oficina.
-¿Cuánto tiempo podías ir tirando?
-Hasta Navidad. Pensé que hacia octubre me pondría a buscar un curro. Pero estamos a noviembre, me han ido saliendo cosas y no me tengo que buscar trabajo aún.
-¿Y cuál es el problema?
-Que no sé cómo lo he hecho.
-Pero ¿cuál era tu plan: vivir por tu cuenta todo el tiempo que puedas o acabar, sí o sí, teniendo que buscarte un trabajo estable?
-Trabajar por mi cuenta y, cuando no pudiera más, buscarme un trabajo estable o ir enlazando trabajitos. Es muy realista: las cosas están difíciles y yo puedo trabajar en lo que sea, no se me caen los anillos.
-Pero de momento no hace falta.
-Pero tampoco he hecho nada especial.
-Crees que tendrías que haber hecho algo más.
-Sí.
-¿Qué?
-Pensaba que a estas alturas estaría agobiada de pasta y no lo estoy, y tampoco he trabajado tantísimo para esto. Hay cosas por las que trabajo mucho más y me acaban saliendo mal. Para esto, en cambio, no he trabajado demasiado y me está saliendo bien.
-Dime una cosa para la que hayas trabajado mucho y te haya salido mal.
-Todo el rollo de las relaciones personales, por ejemplo.
-¿Cuál era tu plan, en cuanto a relaciones personales?
-Bueno, lo típico: hace años si me imaginaba en el futuro, me veía casada y a lo mejor con una familia. Lo típico.
-¿Y con el trabajo, te imaginabas que a estas alturas tendrías uno estable?
-Sí.
-Tú, ahora mismo, te imaginabas con familia y trabajo estable.
-Sí, pues eso, lo típico, ¿no?
-¿Lo típico?
-Bueno, lo que quiere todo el mundo.
-¿Tú lo quieres ahora?
-Bueno, pensaba que sí, que lo tendría.
-¿Pero lo quieres?
-Bueno, no estaría haciendo lo que hago ahora.
-Decías que habías trabajado mucho la cosa de las relaciones personales.
-Sí y ha sido muy frustrante algunas veces.
-¿Por qué?
-Porque me he acabado dando cuenta de que es una cosa que no dependende solo de mí y me he encontrado trabajando sola por algo que implicaba al otro pero que el otro no estaba dispuesto a trabajar conmigo.
-¿En algún caso has encontrado a alguien que quisiera trabajar contigo en esto?
-Si.
-¿Qué pasó?
-Lo dejé.
-¿?
-Bueno, era yo quien no estaba convencida.
-Repasemos: tu objetivo es tener una relación personal y un trabajo estable. Se te da la oportunidad de tener una relación personal estable y la rechazas; se te aparece la oportunidad de poder retrasar el momento de ponerte a buscar un trabajo estable y la aceptas aunque no estás segura de si lo puedes hacer.
-...

dimecres, 23 de novembre del 2011

Sesiones inventadas #1

Una de las primeras cosas que me preguntó Mar fue si dormía bien.
Me lo preguntó así, como muy pregunta de rutina: -¿Duermes bien? ¿Comes bien?
-Sí y sí - respondí yo también bastante mecánicamente -, es cuando mejor duermo, cuando algo me preocupa.
-¿Por qué?
-Porque no te imaginas cómo me va la cabeza durante el día. A las 8 de la tarde estoy reventada.
-¿En qué piensas?
-En todo lo que tengo que hacer.
-¿Y lo haces?
-No. Es que no me entiendes: no pienso una cosa y la hago, pienso otra y la hago: pienso en todo lo que tengo que hacer a la vez: en que tengo que llamar a mi madre, tengo que regar las plantas, fregar los platos, aprovechar más el tiempo en el trabajo, buscarme un novio, no buscarme ningún novio, comprar regalos de Navidad, ser más responsable, darles menos vueltas a las cosas, agobiarme porque no hago nada, no agobiarme tanto por nada...
-Hay cosas contradictorias.
-Sí.
-Y ¿piensas a la vez que tienes que hacerlas?
-Sí.
-¿Piensas que tienes que agobiarte porque no haces nada y que no tienes que agobiarte tanto por nada?
-Sí, pero a la vez. Es imposible que dicho en voz alta suene igual que como lo pienso. Para escribirlo exactamente igual, por ejemplo, tendría que abrir un programa de imagen y escribir todo en capas transparentes diferentes y luego colocarlas una encima de la otra.
-¿Sabes de diseño?
-No, pero me lo imagino.
-¿Siempre haces eso?
-¿Qué?
-Imaginarte las cosas con tanto detalle antes de saber cómo hacerlas.
-Sí.
-Ah.
-¿Ah qué?
-Te imaginas las cosas antes de hacerlas pero no necesariamente con el propósito de hacerlas.
-¿Cómo?
-¿Has hecho alguna vez esto que dices de las capas?
-No.
-Y ahora que te lo has imaginado, ¿crees que podrías hacerlo?
-Sí.
-¿Y lo harías?
-No creo.
-Pero sientes que te lo has quitado de encima, porque mentalmente ya lo has hecho y es una cosa que probablemente no necesitarás hacer nunca.
-Sí.
-Sin embargo, todas esas cosas que imaginas durante el día y que te dejan tan agotada, no desaparecen por imaginarlas, quedan pendientes de hacer por muchas vueltas que les des. Así es imposible que te tranquilice simplemente el pensar que eres capaz de hacerlas. Ahí está la frustración.
-¿Cómo se arregla esto?
-Cómo se arregla, no: ¿cómo lo arreglas tú?


dimarts, 22 de novembre del 2011


Sostres (*) dice hoy que CIU no tenía ni idea de qué estaba haciendo cuando el pasado domingo dio por el culo al PSC.

(*)Sostres es de esas personas que un día encuentran a alguien que, por una de esas parafilias de la vida, quiere follar con ellos y, en vez de disfrutar y dar muchas gracias a Dios por el tan improbable momento, se lo archivan en la memoria para usarlo luego para escribir las cosas más feas del mundo.