Sesiones inventadas #1
Una de las primeras cosas que me preguntó Mar fue si dormía bien.
Me lo preguntó así, como muy pregunta de rutina: -¿Duermes bien? ¿Comes bien?
-Sí y sí - respondí yo también bastante mecánicamente -, es cuando mejor duermo, cuando algo me preocupa.
-¿Por qué?
-Porque no te imaginas cómo me va la cabeza durante el día. A las 8 de la tarde estoy reventada.
-¿En qué piensas?
-En todo lo que tengo que hacer.
-¿Y lo haces?
-No. Es que no me entiendes: no pienso una cosa y la hago, pienso otra y la hago: pienso en todo lo que tengo que hacer a la vez: en que tengo que llamar a mi madre, tengo que regar las plantas, fregar los platos, aprovechar más el tiempo en el trabajo, buscarme un novio, no buscarme ningún novio, comprar regalos de Navidad, ser más responsable, darles menos vueltas a las cosas, agobiarme porque no hago nada, no agobiarme tanto por nada...
-Hay cosas contradictorias.
-Sí.
-Y ¿piensas a la vez que tienes que hacerlas?
-Sí.
-¿Piensas que tienes que agobiarte porque no haces nada y que no tienes que agobiarte tanto por nada?
-Sí, pero a la vez. Es imposible que dicho en voz alta suene igual que como lo pienso. Para escribirlo exactamente igual, por ejemplo, tendría que abrir un programa de imagen y escribir todo en capas transparentes diferentes y luego colocarlas una encima de la otra.
-¿Sabes de diseño?
-No, pero me lo imagino.
-¿Siempre haces eso?
-¿Qué?
-Imaginarte las cosas con tanto detalle antes de saber cómo hacerlas.
-Sí.
-Ah.
-¿Ah qué?
-Te imaginas las cosas antes de hacerlas pero no necesariamente con el propósito de hacerlas.
-¿Cómo?
-¿Has hecho alguna vez esto que dices de las capas?
-No.
-Y ahora que te lo has imaginado, ¿crees que podrías hacerlo?
-Sí.
-¿Y lo harías?
-No creo.
-Pero sientes que te lo has quitado de encima, porque mentalmente ya lo has hecho y es una cosa que probablemente no necesitarás hacer nunca.
-Sí.
-Sin embargo, todas esas cosas que imaginas durante el día y que te dejan tan agotada, no desaparecen por imaginarlas, quedan pendientes de hacer por muchas vueltas que les des. Así es imposible que te tranquilice simplemente el pensar que eres capaz de hacerlas. Ahí está la frustración.
-¿Cómo se arregla esto?
-Cómo se arregla, no: ¿cómo lo arreglas tú?
dimecres, 23 de novembre del 2011
dimarts, 22 de novembre del 2011
Sostres (*) dice hoy que CIU no tenía ni idea de qué estaba
haciendo cuando el pasado domingo dio por el culo al PSC.
(*)Sostres es de esas personas que un día encuentran a
alguien que, por una de esas parafilias de la vida, quiere follar con ellos y,
en vez de disfrutar y dar muchas gracias a Dios por el tan improbable momento,
se lo archivan en la memoria para usarlo luego para escribir las cosas más feas del
mundo.
dissabte, 19 de novembre del 2011
divendres, 18 de novembre del 2011
Los pelos de punta del repelús, se me han puesto con las dos primeras imágenes (las dos cenas) que describe este artículo. Cambien Mas y Rubalcaba por Berlusconi y por Gadafi y verán cómo aunque automáticamente cambia la pinta de las señoras que se habían imaginado en primer lugar, la cosa les sigue produciendo el mismo repelús.
Tienen estas imágenes un no sé qué de "Jesulín torea para tres mil mujeres en la Maestranza", que uno ve sujetadores volar automáticamente. Uno también ve cincuentonas de peluquería y traje chaqueta gritando "¡guapoooo!", como si les fuera la vida en ello. También puede imaginarse uno señoras de metro y medio de alto colgándose del cuello del candidato, torciéndole la corbata, haciéndole inclinarse para plantarle un besazo pintor de carmín en la mejilla, y la sonrisa forzada y el juego de cervicales del susodicho ejerciendo fuerza en el sentido o puesto de la que ejercen los brazos de la fan desatada, para no perder el equilibrio y no caer con ella rodando por el suelo, cosa que provocaría inmediatamente una avalancha de cuerpos y manos haciendo ver que van ayudar pero con la intención primera mal disimulada de tocar chicha.
El candidato muere aplastado bajo el peso de trescientas señoras enfervorecidas. Se han reportado ciento cincuenta cardados echados a perder, cincuenta pares de medias rotas y una cadera fracturada de una votante octogenaria venida para la ocasión directamente de Fresnedilla del Campo. Pero qué felices todas, tú.
Pero bueno, el dato importante no es ese: el dato importante es que a Mas le organizaron una con 1.000 y en cambio, la de Rubalcaba fue solo de 150. ¿Quién es más macho, eh, quién? Bueno, bueno, no se dejen engañar: la de Mas fue hace tiempo, cuando no había crisis y en tiempos de campaña se comía caliente todos los días.
Sean 1.000, sean 150, da igual de cosica imaginarse a las señoras arreglándose en casa antes de salir para la cena: han dormido mal esa noche, así, por los nervietes; llevan una semana pensando qué se van a poner, haciendo bromas con las amigas, sonriéndose nerviositas por los comentarios socarrones del marido y los cuñaos, quedando con la vecina para ir juntas, que solas les da vergüenza y, lo peor de todo, creyéndose importantes y jóvenes y guapas: igualico igualico que el efecto de la cena de Navidad de la empresa en el contable que nunca sale, que le tiene el ojo echado a la secretaria y que otra vez, como el año pasado, el anterior y el anterior, va a acabar trincándose una botella de vino entera él solo durante la cena y vomitando, en el lavabo y no directamente encima de la secretaria, con un poco de suerte, antes de que le traigan los postres.
Qué felicidad más tonta, qué manera más ruin de conseguir votos a costa del sentimiento de pertenencia al grupo, a costa de repartir solo un poquito de eso: de mimitos de campaña.
Tienen estas imágenes un no sé qué de "Jesulín torea para tres mil mujeres en la Maestranza", que uno ve sujetadores volar automáticamente. Uno también ve cincuentonas de peluquería y traje chaqueta gritando "¡guapoooo!", como si les fuera la vida en ello. También puede imaginarse uno señoras de metro y medio de alto colgándose del cuello del candidato, torciéndole la corbata, haciéndole inclinarse para plantarle un besazo pintor de carmín en la mejilla, y la sonrisa forzada y el juego de cervicales del susodicho ejerciendo fuerza en el sentido o puesto de la que ejercen los brazos de la fan desatada, para no perder el equilibrio y no caer con ella rodando por el suelo, cosa que provocaría inmediatamente una avalancha de cuerpos y manos haciendo ver que van ayudar pero con la intención primera mal disimulada de tocar chicha.
El candidato muere aplastado bajo el peso de trescientas señoras enfervorecidas. Se han reportado ciento cincuenta cardados echados a perder, cincuenta pares de medias rotas y una cadera fracturada de una votante octogenaria venida para la ocasión directamente de Fresnedilla del Campo. Pero qué felices todas, tú.
Pero bueno, el dato importante no es ese: el dato importante es que a Mas le organizaron una con 1.000 y en cambio, la de Rubalcaba fue solo de 150. ¿Quién es más macho, eh, quién? Bueno, bueno, no se dejen engañar: la de Mas fue hace tiempo, cuando no había crisis y en tiempos de campaña se comía caliente todos los días.
Sean 1.000, sean 150, da igual de cosica imaginarse a las señoras arreglándose en casa antes de salir para la cena: han dormido mal esa noche, así, por los nervietes; llevan una semana pensando qué se van a poner, haciendo bromas con las amigas, sonriéndose nerviositas por los comentarios socarrones del marido y los cuñaos, quedando con la vecina para ir juntas, que solas les da vergüenza y, lo peor de todo, creyéndose importantes y jóvenes y guapas: igualico igualico que el efecto de la cena de Navidad de la empresa en el contable que nunca sale, que le tiene el ojo echado a la secretaria y que otra vez, como el año pasado, el anterior y el anterior, va a acabar trincándose una botella de vino entera él solo durante la cena y vomitando, en el lavabo y no directamente encima de la secretaria, con un poco de suerte, antes de que le traigan los postres.
Qué felicidad más tonta, qué manera más ruin de conseguir votos a costa del sentimiento de pertenencia al grupo, a costa de repartir solo un poquito de eso: de mimitos de campaña.
dijous, 17 de novembre del 2011
Así que, repasando, que hoy es un buen día para repasar, están las cosas que me han hecho hacer crac pero que también me han llevado un poco hasta mi nueva vida, claro, y que son:
-Navona, Caldwell, Dickens, James, Sinclair, los putos mandalas, cuadernos de ejercicios...
-L'hora del lector.
-Blackie.
-Miquel, Dovlatov, el Todonet.
-Susana y Luri meeting Susana.
-Abel.
-El Martinet :)
-Joana.
-La Guardiola, la Palillus&co., apareciendo.
Y los que están siempre, que me hacen de colchón en los cracs: Antonio, Gemma, Javier, Jordi, Gabi, Susana, Jaume, Xavi, Ferran, Xavi, Víctor, Nuria, Óscar, la Panti, Natxo, Aurora, Pau y Aina y Maria, que no se enteran de nada aún, estas dos últimas.
Y todo, todo lo confesaré sabiendo que lo puedo hacer mucho peor, claro.
(Joder, vaya créditos trufaditos de héroes y villanos y héroes que a veces son villanos y alrevés, de la peli de este último año, me ha quedao!).
-Navona, Caldwell, Dickens, James, Sinclair, los putos mandalas, cuadernos de ejercicios...
-L'hora del lector.
-Blackie.
-Miquel, Dovlatov, el Todonet.
-Susana y Luri meeting Susana.
-Abel.
-El Martinet :)
-Joana.
-La Guardiola, la Palillus&co., apareciendo.
Y los que están siempre, que me hacen de colchón en los cracs: Antonio, Gemma, Javier, Jordi, Gabi, Susana, Jaume, Xavi, Ferran, Xavi, Víctor, Nuria, Óscar, la Panti, Natxo, Aurora, Pau y Aina y Maria, que no se enteran de nada aún, estas dos últimas.
Y todo, todo lo confesaré sabiendo que lo puedo hacer mucho peor, claro.
(Joder, vaya créditos trufaditos de héroes y villanos y héroes que a veces son villanos y alrevés, de la peli de este último año, me ha quedao!).
dimecres, 16 de novembre del 2011
Hablo con una amiga de lo fatal que estoy últimamente, que estoy así como enclenque y ploramiques, y primero me dice: ya lo veo por el firstswimming, que es una cosa que me toca las narices porque me empeño y me empeño en disimular por aquí, pero no me sale y se me cuelan cosas y esto, que tenía que ser un jardín de la mala leche y el cinismo y el escepticismo y todos los ismos, me queda hecho un pastizal del ay ay ay pobrecita yo.
Y segundo me dice: escribe, tía, escribe! Y me lo dice así como consejo anti tristezas, pero eso es precisamente lo que estoy reprimiendo porque, cuando estoy en este plan, se me cuelan cosas y esto, que tenía que ser un jardín de la mala leche y el cinismo y el escepticismo y todos los ismos, me queda hecho un pastizal del ay ay ay pobrecita yo.
Y me escribo encima y me reprimo, en serio, aunque a ustedes les cueste creerlo porque pueden decir perfectamente por el firstswimming que estoy así como enclenque y ploramiques, así que imagínense si no me reprimiera: me acabaría publicando Ara Llibres un libro o grabando CBS Columbia un disco de desgarradoras rancheras, ya ni fados: rancheras.
Hostia. Con lo que era yo.
Y segundo me dice: escribe, tía, escribe! Y me lo dice así como consejo anti tristezas, pero eso es precisamente lo que estoy reprimiendo porque, cuando estoy en este plan, se me cuelan cosas y esto, que tenía que ser un jardín de la mala leche y el cinismo y el escepticismo y todos los ismos, me queda hecho un pastizal del ay ay ay pobrecita yo.
Y me escribo encima y me reprimo, en serio, aunque a ustedes les cueste creerlo porque pueden decir perfectamente por el firstswimming que estoy así como enclenque y ploramiques, así que imagínense si no me reprimiera: me acabaría publicando Ara Llibres un libro o grabando CBS Columbia un disco de desgarradoras rancheras, ya ni fados: rancheras.
Hostia. Con lo que era yo.
Me lo contó una amiga: estaba con un tío en la cama cuando, en el momento de ponerse el condón, se levantó, fue al espejo que tenía en la habitación, se miró de perfil y le dijo: mira, mira, ¿a que es grande? Ahí acabó todo. Bueno, la cosa siguió durante aproximadamente un cuarto de hora de lo menos excitante. Vestirse y adiós, él satisfechísimo de sí mismo, como si saliera a hombros por la puerta grande. Ella, dormir y a otra cosa mariposa.
La dictadura de la polla, señores, que solo funciona en su propia cabeza, señores.
Durante un tiempo, nos fuimos encontrando con él por bares, frecuentábamos los mismos. Siempre hacía gala de la misma actitud: se mostraba extremadamente vacilón con las chicas, sobre todo con mi amiga aunque ella jamás dio muestras de querer repetir con él, y extremadamente a la defensiva con los chicos. Haciendo psicología salchichera (nunca mejor dicho), yo pensé que él pensaba que nosotras teníamos menos información de la que teníamos y estábamos todas babeando por él, y que ellos tenían más información de la que tenían y estaban todos rabiosos con él. La realidad era esta: él se acercaba, hacía su numerito y, cuando se iba, nos dejaba a nosotras con un 'qué horror', en la boca mientras que los chicos ni siquiera se habían enterado de su presencia.
Ahí lo tienen: un ejemplo de comportamiento marcado por una idea privada equivocadísima. Imagínense si este tío tiene dos o tres noches inspiradas y se encuentra con dos o tres tías que le alaban el miembro. Imagínense las dimensiones que puede adquirir su autoconvencimiento de que es una especie de megamachoalfa. Imagínense lo subjetivo que puede llegar a ser aquello que creemos que es autoconocimiento, lo subjetivo de aquello que creemos que es aproximación al yo.
Hostia, todo es muy etéreo y falso. No nos queda más que vivir con lo que nosotros tomamos por cierto o desesperarnos en busca de una verdad universal a la que asirnos.
La dictadura de la polla, señores, que solo funciona en su propia cabeza, señores.
Durante un tiempo, nos fuimos encontrando con él por bares, frecuentábamos los mismos. Siempre hacía gala de la misma actitud: se mostraba extremadamente vacilón con las chicas, sobre todo con mi amiga aunque ella jamás dio muestras de querer repetir con él, y extremadamente a la defensiva con los chicos. Haciendo psicología salchichera (nunca mejor dicho), yo pensé que él pensaba que nosotras teníamos menos información de la que teníamos y estábamos todas babeando por él, y que ellos tenían más información de la que tenían y estaban todos rabiosos con él. La realidad era esta: él se acercaba, hacía su numerito y, cuando se iba, nos dejaba a nosotras con un 'qué horror', en la boca mientras que los chicos ni siquiera se habían enterado de su presencia.
Ahí lo tienen: un ejemplo de comportamiento marcado por una idea privada equivocadísima. Imagínense si este tío tiene dos o tres noches inspiradas y se encuentra con dos o tres tías que le alaban el miembro. Imagínense las dimensiones que puede adquirir su autoconvencimiento de que es una especie de megamachoalfa. Imagínense lo subjetivo que puede llegar a ser aquello que creemos que es autoconocimiento, lo subjetivo de aquello que creemos que es aproximación al yo.
Hostia, todo es muy etéreo y falso. No nos queda más que vivir con lo que nosotros tomamos por cierto o desesperarnos en busca de una verdad universal a la que asirnos.
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