Continúa el càsting del català que portarà al poble cap a la victòria (sempre!).
Ho veuen? Necessitem herois. Anem tant a la deriva com la solterona que tot sospirant per un nòvio, qui sigui, veu senyals de possible felicitat compartida amb qualsevol que, potser accidentalment (o no... hmmm!), fa un pas endavant i creua amb ella una mirada. Que sí, que ho ha vist, que s'han mirat, i vés que com és possible que no s'hi hagués fixat abans?
Ara és Puyal, que ha pujat a un balcó i ha dit la seva d'aquella manera tan elegant, amb aquell somriure i essent, a sobre, tan culé de cor! Però Cabré encara puja a l'alça, que la novel·la dóna per a molt i espera't que facin la peli, talk about revaluation.
Necessitem herois, talk about desperation també, posin-se una bona camisa i somriguin, que mai no se sap.
divendres, 23 de setembre del 2011
Tengo tendencia a tomarme en serio todo lo que hago, entonces, si lo que hago es organizar una sesión de presentación de los libros e la editorial dedicados la autoestima, pues también, me lo tomo en serio.
Situación: Presentación de los libros de la editorial en la que trabajo, dedicados a la autoestima.
Sitio: Fnac La Maquinista.
Pregunta lanzada por la psicóloga que presentaba el tema: ¿Qué te hace sentirte bien?
Respuestas de la gente: 1) Prepararme una buena comida. 2) Ver felices a mis hijos. 3) Que mi jefe me felicite. 4) Que la gente a mi alrededor sea feliz.
Como me lo tomo en serio, ya se lo he dicho, yo escuchaba con atención mientras pasaba esto e iba pensando bueno, sí, esas cosas hacen feliz, cierto, a mí también.
Me he ventilado el acto como quien se ventila las tres horas que trabaja por la tarde. Haremos más, en una librería más especializada con mucho más público. Genial, tenemos proyectos, la cosa triunfa.
Luego me he ido al concierto de Astrud y el Col·lectiu Brossa. He estado con Miquel -le he contado a Miquel el proyecto de web-, he estado con Víctor -he quedado con Víctor en que si no nos vemos mañana, nos llamamos-, con Gabi -le había dicho a Gabi que si no ha visto nunca a los Astrud con el Col·lectiu Brossa, los tenía que ver, y he visto que Gabi, durante el concierto se lo pasa bomba-, le he dicho a Jordi y a Gabi que no me acompañaran a casa; he comprado un paquete de tabaco en un kiosco de la Rambla y he rajado de la clavada que te meten con alguien que estaba esperando para comprar otro; he vuelto a casa caminando sola por la calle Sant Pau; he rechazado al paki que, si no le compraba una cerveza, me decía que por lo menos le dejara acompañarme a casa; he esquivado a dos o guiris borrachos en busca de un polvo de útima hora; me he acordado, cuando he llegado a casa, de que no había cenado, y me he calentado las albóndigas que había hecho este mediodía, que he tenido un rato; me las he comido viendo el rosal que tengo en el balcón mientras he pensado que hoy le he dicho a mi jefe que mañana me cojo la mañana libre porque esta noche me iba a un concierto que acabaría tarde; he visto que no es tan tarde y he pensado que me despertaré pronto y podré pasarme la mañana acabándome el libro de Bauçà, que llevo unos días esperando pillar el rato libre para leerme "L'escarcellera" del tirón: eso me sube a mí la autoestima.
Soy una paria. Estoy condenada.
Situación: Presentación de los libros de la editorial en la que trabajo, dedicados a la autoestima.
Sitio: Fnac La Maquinista.
Pregunta lanzada por la psicóloga que presentaba el tema: ¿Qué te hace sentirte bien?
Respuestas de la gente: 1) Prepararme una buena comida. 2) Ver felices a mis hijos. 3) Que mi jefe me felicite. 4) Que la gente a mi alrededor sea feliz.
Como me lo tomo en serio, ya se lo he dicho, yo escuchaba con atención mientras pasaba esto e iba pensando bueno, sí, esas cosas hacen feliz, cierto, a mí también.
Me he ventilado el acto como quien se ventila las tres horas que trabaja por la tarde. Haremos más, en una librería más especializada con mucho más público. Genial, tenemos proyectos, la cosa triunfa.
Luego me he ido al concierto de Astrud y el Col·lectiu Brossa. He estado con Miquel -le he contado a Miquel el proyecto de web-, he estado con Víctor -he quedado con Víctor en que si no nos vemos mañana, nos llamamos-, con Gabi -le había dicho a Gabi que si no ha visto nunca a los Astrud con el Col·lectiu Brossa, los tenía que ver, y he visto que Gabi, durante el concierto se lo pasa bomba-, le he dicho a Jordi y a Gabi que no me acompañaran a casa; he comprado un paquete de tabaco en un kiosco de la Rambla y he rajado de la clavada que te meten con alguien que estaba esperando para comprar otro; he vuelto a casa caminando sola por la calle Sant Pau; he rechazado al paki que, si no le compraba una cerveza, me decía que por lo menos le dejara acompañarme a casa; he esquivado a dos o guiris borrachos en busca de un polvo de útima hora; me he acordado, cuando he llegado a casa, de que no había cenado, y me he calentado las albóndigas que había hecho este mediodía, que he tenido un rato; me las he comido viendo el rosal que tengo en el balcón mientras he pensado que hoy le he dicho a mi jefe que mañana me cojo la mañana libre porque esta noche me iba a un concierto que acabaría tarde; he visto que no es tan tarde y he pensado que me despertaré pronto y podré pasarme la mañana acabándome el libro de Bauçà, que llevo unos días esperando pillar el rato libre para leerme "L'escarcellera" del tirón: eso me sube a mí la autoestima.
Soy una paria. Estoy condenada.
dijous, 22 de setembre del 2011
Ustedes no llevan mis cuentas. Les explico una: Mis amigos más antiguos de Barcelona se remontan, como mucho, a hace más o menos 10-12 años. No es nada teniendo en cuenta que todo chichipichichi de mi edad tiene un grupete de colegas a quienes conocen desde aprendieron a silbar por el agujero del primer diente de leche caído.
De esto, de que yo no tenga fotos con amigos desdentados, es culpa el esquizofrénico nomadismo laboral del Sr. Sucunza y el hecho de que, en las mudanzas, siempre hay cosas que o se quedan o se dejan atrás.
Cuando se lleva este tipo de vida, uno se da cuenta muy rápido de que los amigos van y vienen por un proceso muy parecido al de la selección natural. Primero es una cosa inconsciente: yo apenas pasaba del año cuando hicimos la primera gran migración (Burgos-Sant Feliu, creo). Tengo recuerdos cero de aquello. Luego vino Sant Feliu-Peralta y luego Peralta-Pamplona. Para esta última, a mis 12 años, fui yo misma quien llenó las cajas con las cosas de mi habitación y sí que recuerdo que, igual que era consciente de que ya no necesitaría aquella muñeca roñosa a la que había cortado el pelo y le había pintado cosas en la cara, era consciente que ya no necesitaría ver más a alguna gente que se quedaba en el pueblo. A los 12 años, uno tiende al tremendismo, me recuerdo en mi cuarto haciendo una lista mental de gente y pensando a este, este y este, no los voy a volver a ver y me da igual, a este, igual tampoco, pero le escribiré y le llamaré cuando vengamos algún fin de semana. Suena duro, dicho así, pero en realidad todos lo hacemos de una manera más sutil para con nosotros mismos: todos nos hemos ido alguna vez a algún sitio y hemos guardado en una agenda las direcciones de unos sí, las de otros no.
Después de Peralta-Pamplona, vinieron cuatro mudanzas más. Me dejo de líos, no les doy detalles: la cuenta final, en resumen, es que el sitio en el que más tiempo seguido he vivido es Barcelona: casi 13 años de estarme quieta físicamente pero con el vicio mental de seguir dejando atrás cosas en las mudanzas intacto.
Todo este rollo se lo estoy contando para decirles que ayer estuve tomando unas cervezas con Pau, que es uno de mis más viejos amigos aunque siempre nos hayamos conocido con la dentadura entera, uno de los pocos que no solo han sobrevivido a todas mis mudanzas mentales de la última década sino que, en la mayoría de ellas, me ha ayudado a decidir qué metía y qué no metía en la caja; hasta me ha obligado a veces, a dejar cosas fuera, cuando yo era incapaz de ver que no las necesitaría más.
Hay una foto así de absurda de aquellas cervezas de ayer.
Y las que vendrán, morena).

Gracias Pau.
De esto, de que yo no tenga fotos con amigos desdentados, es culpa el esquizofrénico nomadismo laboral del Sr. Sucunza y el hecho de que, en las mudanzas, siempre hay cosas que o se quedan o se dejan atrás.
Cuando se lleva este tipo de vida, uno se da cuenta muy rápido de que los amigos van y vienen por un proceso muy parecido al de la selección natural. Primero es una cosa inconsciente: yo apenas pasaba del año cuando hicimos la primera gran migración (Burgos-Sant Feliu, creo). Tengo recuerdos cero de aquello. Luego vino Sant Feliu-Peralta y luego Peralta-Pamplona. Para esta última, a mis 12 años, fui yo misma quien llenó las cajas con las cosas de mi habitación y sí que recuerdo que, igual que era consciente de que ya no necesitaría aquella muñeca roñosa a la que había cortado el pelo y le había pintado cosas en la cara, era consciente que ya no necesitaría ver más a alguna gente que se quedaba en el pueblo. A los 12 años, uno tiende al tremendismo, me recuerdo en mi cuarto haciendo una lista mental de gente y pensando a este, este y este, no los voy a volver a ver y me da igual, a este, igual tampoco, pero le escribiré y le llamaré cuando vengamos algún fin de semana. Suena duro, dicho así, pero en realidad todos lo hacemos de una manera más sutil para con nosotros mismos: todos nos hemos ido alguna vez a algún sitio y hemos guardado en una agenda las direcciones de unos sí, las de otros no.
Después de Peralta-Pamplona, vinieron cuatro mudanzas más. Me dejo de líos, no les doy detalles: la cuenta final, en resumen, es que el sitio en el que más tiempo seguido he vivido es Barcelona: casi 13 años de estarme quieta físicamente pero con el vicio mental de seguir dejando atrás cosas en las mudanzas intacto.
Todo este rollo se lo estoy contando para decirles que ayer estuve tomando unas cervezas con Pau, que es uno de mis más viejos amigos aunque siempre nos hayamos conocido con la dentadura entera, uno de los pocos que no solo han sobrevivido a todas mis mudanzas mentales de la última década sino que, en la mayoría de ellas, me ha ayudado a decidir qué metía y qué no metía en la caja; hasta me ha obligado a veces, a dejar cosas fuera, cuando yo era incapaz de ver que no las necesitaría más.
Hay una foto así de absurda de aquellas cervezas de ayer.
Y las que vendrán, morena).

Gracias Pau.
dimecres, 21 de setembre del 2011
Durante un rato, no ha pasado ningún coche. Solo llegaba de la calle el sonido de voces, de puertas que se abrían y se cerraban, de un canario y de unas ruedas de maleta, que deben de sonar un poco como las de los carretones de entonces. Yo estaba leyendo "Aurora roja", de Baroja".
Imaginen la decepción cuando, en una casa cercana, se ha puesto a sonar un teléfono.
Imaginen la decepción cuando, en una casa cercana, se ha puesto a sonar un teléfono.
"También puede suceder que ya no la ames."
Ingrid: o com diu en Minchi: "Cuando Azúa teoriza sobre el subidón, recuerdo a los makineros, que son el pueblo elegido porque no piden más"
Ingrid: o com diu en Minchi: "Cuando Azúa teoriza sobre el subidón, recuerdo a los makineros, que son el pueblo elegido porque no piden más"
dimarts, 20 de setembre del 2011
Cenas/Cines
(la cosa se pone fea)
He visto en internet un anuncio que prometía unas vaciones de escándalo en un hotel monísimo y bien de precio. He reservado una habitación con unas vistas espectaculares a la montaña, he llenado la maleta con bañadores, toallas y bronceador; he colocado el fueraborda en el remolque, he enganchado el remolque al coche y venga para Jaca a pasar el veranito. http://www.blogger.com/img/blank.gif
Imaginen mi sorpresa cuando, después de media hora dando vueltas por el pueblo, no he encontrado la playa por ningún lado.
En el hotel me han pedido disculpas y me han dado un vale para otro de la misma cadena en Salou. Vaya hijos de puta, cómo me han hecho perder el tiempo.
(Se conoce que en los cines de Cornellà, si les dices, te dejan fumar).
(la cosa se pone fea)
He visto en internet un anuncio que prometía unas vaciones de escándalo en un hotel monísimo y bien de precio. He reservado una habitación con unas vistas espectaculares a la montaña, he llenado la maleta con bañadores, toallas y bronceador; he colocado el fueraborda en el remolque, he enganchado el remolque al coche y venga para Jaca a pasar el veranito. http://www.blogger.com/img/blank.gif
Imaginen mi sorpresa cuando, después de media hora dando vueltas por el pueblo, no he encontrado la playa por ningún lado.
En el hotel me han pedido disculpas y me han dado un vale para otro de la misma cadena en Salou. Vaya hijos de puta, cómo me han hecho perder el tiempo.
(Se conoce que en los cines de Cornellà, si les dices, te dejan fumar).
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