dimecres, 18 de maig del 2011
Estaba yo cantando el Aldapeko en la ducha,
que es una canción muy de estar haciendo trabajos forzados en la cuneta, por mucho que Kepa Junkera, en su intento de reconciliar lo irreconciliable, se empeñe en hacérsela cantar a Juanes en plan muy trikitixomelódica,
mientras pensaba en cuánto se parece, por el no corte de pelo, el cantante de Za! al Drogas pero en guapo, cuando me he puesto a pensar también (a veces pienso en dos cosas a la vez: es un lío) en que a partir de finales de junio no sé muy bien qué hacer con la media jornada de mi vida labo-laboral que se me queda libre, y me he agobiado. Lo he notado, lo del agobio, porque me he puesto a exfoliarme la pierna derecha con mucha más intensidad que con la que me había exfoliado la pierna izquierda (hoy me pondré pantalones, qué remedio). Luego me he desagobiado poniéndome a pensar en otra cosa: estoy así últimamente, en cuanto a cosas del amor y de las relaciones humanas, cayéndome por un lado del guindo que me hace muy feliz.
Se ha acabado el agua caliente y, mientras me secaba, he vuelto a la carga con el Aldapeko con mucha más intensidad.
Txiru liruli-Txiru liruli
que es una canción muy de estar haciendo trabajos forzados en la cuneta, por mucho que Kepa Junkera, en su intento de reconciliar lo irreconciliable, se empeñe en hacérsela cantar a Juanes en plan muy trikitixomelódica,
mientras pensaba en cuánto se parece, por el no corte de pelo, el cantante de Za! al Drogas pero en guapo, cuando me he puesto a pensar también (a veces pienso en dos cosas a la vez: es un lío) en que a partir de finales de junio no sé muy bien qué hacer con la media jornada de mi vida labo-laboral que se me queda libre, y me he agobiado. Lo he notado, lo del agobio, porque me he puesto a exfoliarme la pierna derecha con mucha más intensidad que con la que me había exfoliado la pierna izquierda (hoy me pondré pantalones, qué remedio). Luego me he desagobiado poniéndome a pensar en otra cosa: estoy así últimamente, en cuanto a cosas del amor y de las relaciones humanas, cayéndome por un lado del guindo que me hace muy feliz.
Se ha acabado el agua caliente y, mientras me secaba, he vuelto a la carga con el Aldapeko con mucha más intensidad.
Txiru liruli-Txiru liruli
dilluns, 16 de maig del 2011
El camino que queda con los souvenirs siempre es largo, sí, antes de que acaben en la puerta de la nevera, hay que recorrer tooooodo el camino de ida para ir a buscarlos y, después, toooodo el camino de vuelta con ellos en la maleta. Muy bien. Me interesa muchísimo que alguien se preocupe por estas cosas.
Cuando una no ve la tele y se limita a informarse de qué pasa fuera de Carretes entrando de vez en cuando en las webs de los diarios (vía 1), siguiendo a los amigos por el Twitter(2), desayunando en un bar de Montjuïc el domingo por la mañana, con unos cuantos poetas que han alargado la noche hasta límites ilegales (3) y llamando a Santa Eugènia, Mallorca, cada dos o tres días por teléfono (4), se encuentra con que, en plena campaña electoral, las noticias que más le interesan se refieren a:
-manifestaciones y final de la liga de fútbol (por las vías 1 y 2).
-camareros que, aburridos perdidos, se hacen de rogar a la hora de invitarte a una ronda de chupitos, para acabar invitándote a otra sin pedirla, de whisky, esta vez.
-sobrinas que ya saben hacer caca en el orinal.
... en plena campaña electoral, ya les digo.
Y claro, llega el lunes y una se pregunta cuándo fue que perdieron tanto el interés por la política ella, los amigos, los poetas y la familia. Cuándo, en el momento clave de la decisión del futuro del país (de la ciudad) para los próximos cuatro años, ganan en importancia el fútbol, la protesta, el whisky, la caca y los orinales.
Luego una se asoma a un periódico y ve la cara de un candidato sin posibilidades mirando con intensidad esperanzada y llena vigor decisivo un panel de imanes de nevera, o sale a la calle y ve colgada de una farola la cara de pánfilo del alcalde saliente al que le gusta tanto esta ciudad, y se acaba de convencer de que sí, efectivamente, la caca, el whisky y si el Osasuna baja o no a segunda, son cosas mucho más importantes que el trámite este estúpido en el que se ha acabado convirtiendo unas elecciones en las que a todo el mundo le precupa mucho más que la final de la Champions -y no el domingo de ir a votar- coincida con el Primavera Sound.
Cuando una no ve la tele y se limita a informarse de qué pasa fuera de Carretes entrando de vez en cuando en las webs de los diarios (vía 1), siguiendo a los amigos por el Twitter(2), desayunando en un bar de Montjuïc el domingo por la mañana, con unos cuantos poetas que han alargado la noche hasta límites ilegales (3) y llamando a Santa Eugènia, Mallorca, cada dos o tres días por teléfono (4), se encuentra con que, en plena campaña electoral, las noticias que más le interesan se refieren a:
-manifestaciones y final de la liga de fútbol (por las vías 1 y 2).
-camareros que, aburridos perdidos, se hacen de rogar a la hora de invitarte a una ronda de chupitos, para acabar invitándote a otra sin pedirla, de whisky, esta vez.
-sobrinas que ya saben hacer caca en el orinal.
... en plena campaña electoral, ya les digo.
Y claro, llega el lunes y una se pregunta cuándo fue que perdieron tanto el interés por la política ella, los amigos, los poetas y la familia. Cuándo, en el momento clave de la decisión del futuro del país (de la ciudad) para los próximos cuatro años, ganan en importancia el fútbol, la protesta, el whisky, la caca y los orinales.
Luego una se asoma a un periódico y ve la cara de un candidato sin posibilidades mirando con intensidad esperanzada y llena vigor decisivo un panel de imanes de nevera, o sale a la calle y ve colgada de una farola la cara de pánfilo del alcalde saliente al que le gusta tanto esta ciudad, y se acaba de convencer de que sí, efectivamente, la caca, el whisky y si el Osasuna baja o no a segunda, son cosas mucho más importantes que el trámite este estúpido en el que se ha acabado convirtiendo unas elecciones en las que a todo el mundo le precupa mucho más que la final de la Champions -y no el domingo de ir a votar- coincida con el Primavera Sound.
dimecres, 4 de maig del 2011
De cuando uno descubre que hay un cierto ejercicio de voluntad en el ponerse nostálgico por algo; de lo fácil que es erradicar ese sentimiento simplemente ejerciendo una fuerza proporcional -de 1:2, más o menos- en sentido contrario y de la seguridad que te da, una vez superado el soponcio inicial, el haberle cogido el truquillo al asunto.
Y ahora, esto que viene, no tiene nada que ver con el título este tan largo.
El día que conocí a M., Antonio se encontró esto en el suelo:

Es un llavero de aquellos super horteras que se parten por la mitad y tú llevas el mío y yo llevo el tuyo, así como el gran símbolo del a wuan-a chu-aguantamela tú que es el amor. Tiene grabadas dos alianzas enlazadas y otra cosa que no se ve bien, un nombre: Isabel, en concreto.
No me digan que la cosa no era para alucinar pe-pi-ni-llos y ponerse a dar grititos y a especular como unos locos.
Pues en vez de eso, cuando Antonio me lo dio, dije sí, bueno, ya, y me lo guardé en el bolsillo.
Ya está. No tengo nada más que contarles.
Bueno sí: que igual al final esto que ha venido después sí que tenía algo que ver con el título ese tan largo.
Y ahora, esto que viene, no tiene nada que ver con el título este tan largo.
El día que conocí a M., Antonio se encontró esto en el suelo:

Es un llavero de aquellos super horteras que se parten por la mitad y tú llevas el mío y yo llevo el tuyo, así como el gran símbolo del a wuan-a chu-aguantamela tú que es el amor. Tiene grabadas dos alianzas enlazadas y otra cosa que no se ve bien, un nombre: Isabel, en concreto.
No me digan que la cosa no era para alucinar pe-pi-ni-llos y ponerse a dar grititos y a especular como unos locos.
Pues en vez de eso, cuando Antonio me lo dio, dije sí, bueno, ya, y me lo guardé en el bolsillo.
Ya está. No tengo nada más que contarles.
Bueno sí: que igual al final esto que ha venido después sí que tenía algo que ver con el título ese tan largo.
Salgo de trabajar.
Ruido infernal de tráfico en Aragó con Rambla de Catalunya. Llego al semáforo y, justo en el momento en el que encaro la rampa del bordillo, se pone verde para mí. No tengo que aminorar la marcha ni un poquito. Cruzo Aragó. Siguiente semáforo: el de la acera de Rambla de Catalunya para cruzar hasta la mediana. Cambia de color también a mi paso. Bajo por la mediana. Tampoco tengo que reducir la velocidad para cruzar Consell de Cent. Comienzo a pensar cosas épicas del tipo: Tengo a la ciudad dominada. Saco un paquete de tabaco y en el mismo momento en el que acabo de arrancarle el chivato, hay una papelera al alcance de mi mano. Meto la misma mano en el bolso y lo primero que toco entre todas las cosas que llevo dentro es el mechero.
Enciendo el cigarro pensando que de todo esto, el (segundo) más tonto te hace un anuncio (el primero se compra el coche inmediatamente).
Ruido infernal de tráfico en Aragó con Rambla de Catalunya. Llego al semáforo y, justo en el momento en el que encaro la rampa del bordillo, se pone verde para mí. No tengo que aminorar la marcha ni un poquito. Cruzo Aragó. Siguiente semáforo: el de la acera de Rambla de Catalunya para cruzar hasta la mediana. Cambia de color también a mi paso. Bajo por la mediana. Tampoco tengo que reducir la velocidad para cruzar Consell de Cent. Comienzo a pensar cosas épicas del tipo: Tengo a la ciudad dominada. Saco un paquete de tabaco y en el mismo momento en el que acabo de arrancarle el chivato, hay una papelera al alcance de mi mano. Meto la misma mano en el bolso y lo primero que toco entre todas las cosas que llevo dentro es el mechero.
Enciendo el cigarro pensando que de todo esto, el (segundo) más tonto te hace un anuncio (el primero se compra el coche inmediatamente).
dimarts, 3 de maig del 2011
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