dissabte, 30 d’abril del 2011



Susana captó el momento en el que servidora, no resignándome a aceptar la realidad que veía por la ventana, comprobaba en la méteo online que, efectivamente, minutos antes del concierto de Nacho Vegas en una plaza al aire libre en Maremagnum, caían chuzos de punta.
Ataque de angustia.
Del ¡Bien: Estoy sola! al Mierda: Estoy sola...
Gracias por no venir ayer. Ni tú ni tú.
Una tiene que aprender a lidiar con sus fantasmas.


Leo un artículo que me saca de quicio(*). Siempre hay alguno que me acaba poniendo de los nervios en mi recorrido matinal por la prensa diaria. Hoy ha sido éste.

¿Qué le voy a hacer?, normalmente, pensando las relaciones humanas, acabo -todo es uno, oigan- reconociendo la gran subnormalidad del género bobo y echando espumarajos por la boca. Paso del no, no es así, al no puede ser así, al sí -bajada dramática de cabeza-, sí que lo es y, si no lo es, te acaban pidiendo que lo sea. Entonces me viene a la cabeza aquel absurdo momento en el que un ex me dijo, muy serio, que si yo hubiera sido más celosa, a lo mejor (a-lo-me-jor) él no se habría acabado tirando a aquella compañera de trabajo. Y revivo la escena subtitulada: "Te limitaste a dejarme ser yo; no me anulaste lo suficiente", dicen los subtítulos cuando habla él. "Perdona, estaba demasiado ocupada anulándome a mí misma", respondo en mi cabeza en mi versión de la película.

Así que supongo que sí -bajada dramática de cabeza again-, sí es así. No hay término medio. No hace falta que se pongan empíricos, la experimentación ya la llevo yo haciendo unos cuantos años: se la ahorren, que desgasta, hace pupa, sólo da dolor de cabeza, se acaba volviendo siempre al mismo punto de partida para acabar claudicando, conformándose con lo que se tiene y buscando respaldo intelectual, bastante satisfactorio a ratos, eso es cierto, en libritos de Petrarca: en "Elogio de la vida solitaria", en concreto.


(*) Les dejo mi nombre de usuario: Sucunza, y mi contraseña: sucunza (fácil, ¿eh?) por si quieren leer el artículo entero, aunque ya les digo que con el primer párrafo a mí me ha bastado para el par de bajadas de testa tan majas con las que suelo adornar mis momenticos de desesperación matinal.

divendres, 29 d’abril del 2011

Pasar de un concierto de Nacho Vegas



a esto:

Vius en una altra presó, en un món de força i coratge on et penses que podràs ser aclamat; creus que aconseguiràs la benvolença dels poderosos, busques la glòria i la fortuna. Amb tot, quan es fa de nit, tremoles. No beus perquè tens por; saps que la cremor de l'alcohol et fa precipitar en la feblesa, en la irresistible necessitat de retrobar les carícies, la tendresa desapareguda, el món perdut de la infantesa, la satisfacció, la calma enfront de la incertesa espurnejant de la foscor.
Et penses que desitges la meva bellesa, la finor de la meva pell, l'esclat del meu somriure, la delicadesa de les meves articulacions, el carmí dels meus llavis, però en realitat el que desitges, sense saber-ho, és la desaparició de les teves pors, el guariment, la unió, el retorn, l'oblit. Aquest poder dins teu et devora en la solitud.
I pateixes, perdut en un crepuscle infinit, amb un peu en el dia i l'altre en la nit.
-Mathias Enard. "Parla'ls de batalles, de reis i d'elefants".

(o salir del fuego para caer en las brasas).

***OUCH!***

dilluns, 25 d’abril del 2011



Servidora inmortalizó el momento en el que Marco Antonio reflexionaba delante de un plato de ensalada y albóndigas (6), si el hecho de comérselo no entraría en dramática y directa colisión con su estricta dieta a base de bollería industrial y un vasito de leche antes de ir a dormir.

(Acabó comiéndose albóndigas (4'5). La ensalada, ni la tocó. El momento fue bautizado como "La Meatballs Desperation").


Javier inmortalizó el momento en el que, en anunciando él que se iba al váter, servidora veía claro que no volvería jamás y Víctor, haciendo gala de su facilidad para entrar en mode warp speed mental en lo que a asimilación de tragedias se refiere, se ponía directamente a rezar por su alma.

(Más de doce horas después, ni Víctor ni servidora nos hemos visto con suficientes agallas para comprobar si el Javier que volvió del váter era realmente él o se trataba de un -glups- aparecido).
A continuación, una broma interna de aquellas de nos reímos dos y el resto no sabéis qué ha pasado.

Va:



(Del no podérmela quitar de la cabeza desde el viernes por la tarde)